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Sábado, 8 de febrero de 2020

Almalegría: experimentación rítmica en clave latinoamericana (desde Entre Rìos)

Almalegría: experimentación rítmica en clave latinoamericana (desde Entre Rìos)

Despertar el almaalegre que habita cada persona que va a escucharnos. De eso se trata, al menosen lo simbólico, Almalegría, el nuevo proyecto musical del pianista, cantante ycompositor entrerriano Carlos “Negro” Aguirre. En lo concreto, se trata de unensamble que tiene como eje la experimentación de diversas rítmicaslatinoamericanas. “Surge hace unos años de una fuerte necesidad de profundizaren el tratamiento de algunas sonoridades que siempre me despertaron curiosidady que están relacionadas fundamentalmente con las músicas donde la percusióntiene un rol protagónico. No siempre como la encargada de llevar el ritmo, sinotambién como una gran herramienta para desarrollar texturas de mucho colorido através de su diversidad tímbrica”, dice Aguirre sobre la búsqueda sonora de estegrupo que debutará en Buenos Aires este sábado y domingo a las 21 en CaféVinilo, Gorriti 3780.

La dinámica colectiva es clave para el funcionamiento delgrupo. Además de Aguirre, Almalegría se completa con Luciana Insfrán en voces,acordeón, teclado y percusión, Fabricio Amaya en guitarra eléctrica y voces,Belén Irigoyen en voces y percusión, Jo Ghiglione en bajo fretless y voces yGonzalo Díaz en batería, percusión, mandolina y voces. “Estas músicas estángestadas desde una búsqueda rítmica que se va dando en un proceso delaboratorio; allí vamos probando superposiciones métricas y colores percusivosy armónicos que se acerquen lo más posible al ideal que imaginamos”, explicaInsfrán. El repertorio está integrado por canciones del pianista y versiones declásicos, como “Coplas del valle”, de Ramón Navarro. “Quizás una forma dedefinir esta experiencia sea que se trata de posibles lecturas del entorno enel que vivimos”, ensaya la acordeonista. “O una respiración latinoamericana”,define Aguirre.

Jo Ghiglione y Belén Irigoyen cuentan que en los conciertosen vivo siempre hay espacios de interacción con la audiencia y que la alegríasiempre está presente en todos los encuentros y ensayos. “Nos interesahabilitar desde la música un espacio para el danzar que cada persona llevadentro, porque es una de las expresiones de libertad más bellas que tenemosdentro”, dice Insfrán. Y Gonzalo Díaz completa: “‘Alma’, por un lado, me traeademás cuestiones con lo emotivo, lo sensorial, donde también puede tener lugarla tristeza pero ya en forma de elegía, una suerte de tristeza ‘juaneleana’,cuando, por ejemplo, solemos ir juntos al muelle y ver el atardecer. Por otrolado, a la palabra ‘alegría’ la veo como el ‘afuera’ de algo, lo que serelaciona con la piel o el entusiasmo por las cosas, las ganas de hacer músicay permitirse jugar”.

“Siempre he disfrutado mucho de lo colectivo. Siento quetodo crece cuando hay diversas miradas, no sólo la música sino todo lo que larodea y así se transforma en una experiencia total de crecimiento”, sostieneAguirre sobre este espacio de retroalimentación y exploración. “Lo humano sepone en juego: la paciencia, el cariño, el intercambio de saberes, toda unaconstrucción de un vínculo que genera un entorno de contención donde cada unose permite mostrar su fragilidad y desde allí comenzar un proceso muy internode transformación. Esta modalidad de ‘laboratorio’, sin apuro y dejando que lascosas lleven el tiempo que necesiten para plasmarse es cada vez más la forma enla que quiero estar en la música y en la vida. Es una enorme alegría para míencontrar estas almas afines y dispuestas con tanta entrega para transitar estepresente”.

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