
Investigadores de la Universidad Northeastern detectaron que el caucho reciclado de neumáticos, empleado de forma masiva en campos de césped artificial y otras superficies deportivas, genera al descomponerse cientos de compuestos químicos; muchos son desconocidos y algunos entrañan riesgos potenciales para la salud y el ambiente.
Los hallazgos, publicados en Environmental Science & Technology, alertan sobre la complejidad de esos productos de transformación y la escasa información respecto a sus efectos, según la propia universidad y el estudio titulado: “De la carretera al campo: Descifrando la transformación química del caucho granulado en neumáticos y césped artificial envejecido”.
El caucho granulado, obtenido de la trituración de neumáticos desechados, se utiliza con la expectativa de aportar beneficios ambientales y ahorrar energía. No obstante, experimentos recientes en el campus de Boston muestran que su exposición prolongada a factores ambientales —luz solar, lluvia y desgaste— genera al menos 572 productos de transformación distintos, cifra que confirma la investigadora principal Madison McMinn.
Solo entre el 4% y el 5% de esos compuestos pudieron identificarse mediante las bibliotecas científicas actuales, lo que revela una marcada “complejidad química” y subraya la enorme cantidad de sustancias todavía sin clasificar ni evaluar.
Entre los compuestos preocupantes identificados figura la 6PPD-quinona, producto de la reacción del antioxidante presente en los neumáticos. Este químico causa mortalidad aguda en peces como el salmón coho incluso a concentraciones inferiores a un microgramo por litro, contaminación que ha sido documentada reiteradamente por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos y otras instituciones científicas.
Además de la 6PPD-quinona, el equipo identificó el 4-HDPA, un disruptor endocrino asociado con riesgo de cáncer de mama, y el 1,3-DMBA, que puede producir efectos semejantes a los de las anfetaminas.
El impacto ya es visible en corrientes que atraviesan zonas urbanas y deportivas, donde se registra elevada mortalidad de fauna acuática. Estudios citados por la Universidad Northeastern estiman que, en ríos contaminados con 6PPD-quinona, hasta el 90% del salmón coho puede morir antes de reproducirse.
Aunque un informe de 2019 de la Agencia de Protección Ambiental sugería que los riesgos para las personas eran bajos en usos deportivos convencionales, la publicación destaca que la mayoría de los productos generados por el envejecimiento del caucho permanecen sin identificar, lo que añade un alto grado de incertidumbre.
El propio Zhenyu Tian, profesor y líder del equipo, reconoce: “No se sabe cuáles son los efectos sobre el cuerpo humano o el medioambiente de la mayoría de estos productos”. La diversidad y la persistencia de los compuestos, junto con la formación continua de nuevas sustancias durante meses o años, dificultan la regulación y una gestión responsable de estos residuos.
La composición química del caucho reciclado no es uniforme: varía según el fabricante, la antigüedad de los neumáticos y las condiciones ambientales locales, como la humedad o la intensidad de la radiación solar. Según el estudio, en condiciones húmedas y al aire libre la degradación del caucho granulado se acelera en comparación con lo observado en laboratorio o en ensayos secos, si bien los autores advierten sobre las limitaciones de simular el envejecimiento real.
Esto implica que cada campo deportivo o superficie que utilice este material podría liberar una mezcla química única y aún no completamente caracterizada. Los investigadores advierten que concentrarse solo en compuestos conocidos, como la 6PPD-quinona, no refleja adecuadamente el riesgo ambiental y sanitario, porque la inmensa mayoría de los productos de transformación sigue sin identificarse ni someterse a evaluaciones toxicológicas apropiadas.
El análisis firmado por McMinn y Tian subraya la “complejidad” del envejecimiento químico y respalda la necesidad de profundizar la investigación sobre las sustancias derivadas del caucho, insistiendo en que lo medido hasta ahora constituye solo una fracción de lo que ocurre en la realidad. Debido a la persistencia de estos procesos químicos, la formación de compuestos puede continuar durante años después de la instalación inicial.
En suma, aunque el caucho granulado se promociona por sus supuestas ventajas ambientales, la investigación de la Universidad Northeastern advierte que este material sigue siendo activo, capaz de generar compuestos reactivos y con riesgos cuya magnitud aún se desconoce. Por tanto, el reciclaje de neumáticos en entornos urbanos y deportivos no está exento de peligros, lo que refuerza la urgencia de comprender sus implicaciones reales antes de considerarlo inerte o inocuo.




