Reconocida desde hace tiempo por sus aceitunas y su encanto costero, Kalamata, en el sur de Grecia, acapara la atención gracias a un imponente mural que reinterpreta a la legendaria soprano Maria Callas como una alegoría de la propia ciudad.
La monumental obra, ubicada en el lateral de un edificio destacado en el centro urbano, fue nombrada “Mejor mural del mundo” de 2025 por Street Art Cities, una plataforma global que celebra el arte urbano.
Los residentes de Kalamata, situada a unos 240 kilómetros (150 millas) al suroeste de Atenas, cultivan aceitunas, higos y uvas de fama mundial, productos que ocupan un lugar destacado en el mural.
Ese era precisamente el objetivo.
Vassilis Papaefstathiou, alcalde de planificación estratégica y neutralidad de emisiones, explicó que Kalamata es una de las pocas ciudades griegas que se han fijado la ambiciosa meta de alcanzar la neutralidad climática para 2030. Él y otros dirigentes municipales buscaban una forma de materializar conceptos abstractos —como el desarrollo sostenible, las iniciativas agroalimentarias y el crecimiento económico local— para sus casi 73.000 habitantes.
Y así nació la idea de crear un mural de grandes dimensiones en un espacio público.
“Queríamos que reflejara un mensaje muy claro y distintivo de lo que significa el desarrollo sostenible para una ciudad regional como Kalamata”, afirmó Papaefstathiou. ”Queríamos crear una imagen que combinase los humildes productos de la tierra, como las aceitunas y el aceite de oliva, que, seamos sinceros, son famosos en todo el mundo y han puesto a Kalamata en el mapa, con el arte de alto nivel”.
“Al reunir algo que es muy elevado con… la humildad de la tierra, nuestro objetivo era empoderar a la gente y, al hacerlo, reforzar su identidad. Queremos que se sientan orgullosos de ser kalamatianos”, agregó.
En los últimos años, el sur de Grecia ha sufrido olas de calor, sequías e incendios forestales que afectan a los olivares de los que depende en gran medida la economía de la región.
La imagen elegida para representar a la ciudad fue la de Maria Callas, reconocida como una de las mejores cantantes de ópera del siglo XX y venerada en Grecia como un símbolo cultural nacional. Aunque nació en Nueva York de padres inmigrantes griegos, su padre era de un pueblo al sur de Kalamata. Y para los locales, es una de los suyos.
Esta conexión también se refleja en la práctica: la asociación de antiguos alumnos de la escuela de música de Kalamata lleva el nombre de Callas, y el centro cultural de la ciudad alberga una exposición dedicada a ella que incluye cartas de su archivo personal.
El artista Kleomenis Kostopoulos, de 52 años, señaló que el mural “en realidad no se llama ‘Maria Callas’, sino ‘Kalamata’, y mi intención era pintar a Kalamata (la ciudad) de forma alegórica”.
En lugar de ofrecer una imagen estilizada de la diva, Kostopoulos explicó que buscó una representación más terrenal y humana. Incorporó elementos que conectan a la gente con su tierra: ramas de árboles —que considera la extensión sobre el suelo de las raíces—, aves autóctonas y los conocidos productos agrícolas.
“El vestido que creo para Maria Callas en ‘Kalamata’ es, en esencia, todo esto, toda esta floración, toda esta fructificación”, explicó Kostopoulos. ”La tierra bendecida que tiene la propia Kalamata (…) es de donde proceden todos estos elementos de la naturaleza”.
La realización del mural no fue sencilla. Kostopoulos contó que le llevó alrededor de dos semanas de trabajo efectivo, repartidas a lo largo de un mes por el mal tiempo. Empleó sobre todo pinceles, aunque también utilizó pintura en aerosol y una plataforma elevadora para alcanzar los bordes de la enorme pared.
Según Papaefstathiou, la obra se ha convertido en un punto de referencia.
“Creemos que este mural nos ha ayudado de manera significativa en muchos sentidos, incluido en el fortalecimiento de la promoción de la ciudad como destino turístico”, indicó.
Más allá del turismo, el mural abrió el debate sobre el arte en los espacios públicos: ya son varios los propietarios de edificios en Kalamata interesados en acoger nuevas intervenciones murales.
“Todos nosotros —los residentes, y yo personalmente— sentimos un orgullo inmenso”, expresó la educadora turística Dimitra Kourmouli.
Kostopoulos dijo que espera que el premio tenga un impacto más amplio en la comunidad artística y haga que el arte público sea más visible en Grecia.
“Vemos que este tipo de intervenciones modernas en el espacio público aportan enormes beneficios culturales, sociales, educativos y económicos a un lugar”, afirmó. ”Son buenos trampolines para iniciar conversaciones agradables que espero que algún día ocurran también en nuestro país”.
(con información de AP)


